Villagalijo

Villagalijo es un municipio y localidad española situada en la provincia de Burgos, dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León. 

Geografía

Se encuentra en la comarca de Montes de Oca y pertenece al partido judicial de Briviesca. Con una superficie de 22,07 km², el municipio se sitúa a una altitud de 907 metros sobre el nivel del mar. Coordenadas geográficas: 42°20′55″N 3°11′30″O.

Situado entre Belorado y Pradoluengo, conformó con otros doce pueblos el antiguo Valle de San Vicente y cuenta con dos pedanías, Santa Olalla del Valle y Ezquerramuy escasamente pobladas ambas durante buena parte del año.

Instalado en un valle, oigamos la coplilla local que nos canta la señora Asunción para presentarnos su pueblo: «El pueblo de Villagalijo es estrecho pero largo; no se crían señoritas, sino mocitas de garbo». Merece la pena girar una visita detallada a Villagalijo, porque en él se han conservado los rasgos característicos del entramado urbano tradicional en alto grado de pureza, así como la atractiva iglesia parroquial de Nuestra Señora.

Demografía

El municipio de Villagalijo tiene una población de 56 habitantes según el INE en 2023. A lo largo de los años, ha experimentado variaciones demográficas, reflejando el común desafío de la despoblación rural en España.

Historia

Tras la caída del Antiguo Régimen, Villagalijo se constituyó como ayuntamiento constitucional en el partido de Belorado, dentro de la región de Castilla la Vieja. En aquel entonces, contaba con 78 habitantes.

Patrimonio

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora: Esta iglesia católica es dependiente de la parroquia de Fresneda de la Sierra Tirón en el Arciprestazgo de Oca-Tirón, diócesis de Burgos. El párroco reside en Pradoluengo.

Tradiciones y festejos

De la misma forma que los edificios, en Villagalijo se guardan celosamente las tradiciones, y el calendario ofrece varias celebraciones, todas ellas impregnadas de gran arraigo y sabor añejo. Desde las patronales fiestas de Nuestra Señora de la Asunción hasta las de San Isidro, sin olvidar las fiestas de Acción de Gracias, los vecinos hacen gala de esa cualidad. Ejemplo de ello son las danzas de paloteo, que ahora ejecutan mozos y mozas, pero que antes sólo correspondía bailar a ellos.

También hay distinción de juegos: mientras ellas juegan a los bolos, ellos lo hacen a la «uta» o tuta. También era muy popular el juego a pelota en su frontón. Se sigue bailando al son de la gaita, y la matanza es usual para muchos vecinos. Finalizamos este recorrido festivo en El Rosario, cuando se celebra la procesión con la correspondiente imagen como protagonista. Escuchemos de nuevo a la señora Asunción, quien nos da cuenta de cómo su familia y, ahora ella, «se han encargado de cuidar que no falten las velas que alumbran a la Virgen desde hace más de cien años». No olvidemos añadir que el traje típico festivo debe incluir, para los mozos, camisa blanca, pañuelo, alpargatas blancas, pantalón azul y refajo. En 1857 la villa contaba con la nada desdeñabe cifra de 512 habitantes. Pueblo destacado por su vitalidad en el Valle hasta mediados del siglo XX, la emigración del desarrollismo dejó la localidad sin la mayor parte de su población.

Naturaleza

Villagalijo y sus pedanías ofrecen al visitante rincones de gran belleza paisajística. Para los aficionados a la bicicleta de montaña, el senderismo y otras actividades al aire libre, resulta un escenario recomendable pues aquí encontrarán vericuetos y caminos apropiados para ejercer sus aficiones en plena naturaleza.

Villagalijo cuenta con La Senda del Lobo, una ruta que empieza en Ezquerra y termina en Pineda de la Sierra.

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